Se advierte igualmente que su contenido es irreal y vulgar, por lo tanto se recomienda que nadie lo vea.
Se hace la salvedad que la protección constitucional a la libertad de expresión (artículo 20) no se pierde por el contenido falaz de las publicaciones, o de lo contrario estaríamos hablando de autocensura. Por lo tanto si alguno de los contenidos publicados en esta página resultan ofensivos para algún lector, la responsabilidad no será de los autores, pues se han hecho las salvedades previas.
Finalmente cabe aclarar que la burla, el humor y la caricaturización de personajes PÚBLICOS que forman parte de la vida diaria no trae per se aparejada una indemnización de perjuicios a favor de quien se sienta ofendido por la sátira. Así las cosas, estaríamos hablando de un animus jocandi o intención festiva de bromear y caricaturizar, que impide tomar en serio las declaracioens de voluntad de los autores del blog, y como consecuencia NO SE PRODUCE EL NACIMIENTO DE UNA OBLIGACIÓN NI ES PUNIBLE LA MANIFESTACIÓN ESCRITA DE ESTE TIPO DE BURLAS. Debe verse entonces este tipo de escritos burlescos y satíricos como parte del sistema democrático en el que vivimos y como una herramienta más del debate público sobre los contenidos a los que están sometidos los televidentes. No debe olvidarse que todas las personas de las que se habla en este sitio, son personajes públicos y por lo tanto, están sujetos a la crítica y al elogio como todos aquellos que desde los tiempos griegos del ágora, exponen sus vidas al público.
La libertad de expresión no puede verse limitada excluyendo las expresiones humorísticas en contra de los personajes públicos, pues se trata de una de las formas más antiguas - no para transmitir informaciones veraces y objetivas - sino para realizar críticas reflejando a través de expresiones mordaces el sentir y la preocupación de una sociedad hastiada de los pésimos productos televisivos que se ofrecen a los consumidores.

